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Los dos Algarves

Praia de Amoreira
Praia do Amado
Praia do Beliche
Praia da Marinha
Praia dos Arrifes-Albufeira

El sur de Portugal guarda un paraíso que atrae a más de nueve millones de visitantes. Pero también tiene una cara B, casi virgen, todavía por descubrir.
Con más de 150 kilómetros de costa, las playas son sin duda el mayor de los atractivos de la región portuguesa. La costa del Algarve tiene cuatro zonas bien definidas. Desde la frontera española, la primera es Sotavento, que llega hasta Faro y está atravesada por las islas de arena, los canales y las rías del Parque Natural da Ria Formosa. La costa central, de Faro a Lagos, es la más turística. Más adelante se encuentra Barlavento, de Lagos a Sagres, más atlántica y con algo más de viento. Por último, aquella que se extiende desde Sagres hasta el Alentejo, enmarcada dentro del Parque Natural do Sudoeste Alentejano e Costa Vicentina, la más salvaje de todas.

Las playas pueden dividirse a su vez en dos grandes grupos según están más o menos domesticadas. Por un lado están las que se sitúan dentro o muy cerca de las localidades, y están impregnadas del paisaje urbano y todas las comodidades derivadas. Y por el otro, las playas salvajes fuera de cobertura y alejadas del asfalto.

Entre las urbanas destaca, sin duda, Praia da Dona Ana. Se trata de una pequeña cala próxima a Lagos caracterizada por un suave color dorado y enmarcada por fascinantes formaciones rocosas donde se pueden practicar surf y otros deportes náuticos. En Portimão, una alternativa de parecidas características es Praia da Rocha. Cuenta con servicios de aparcamiento y restauración similares a los de Dona Ana, pero gracias a su extenso arenal —de dos kilómetros de longitud— la afluencia de público se nota menos. La Praia da Carvoeiro, por su parte, está situada entre acantilados al borde del pueblo pesquero del mismo nombre. Este es el primer destino turístico de Lagoa, especializado en turismo familiar.

A quince minutos en barco de Tavira está Isla de Tavira, la primera playa ‘virgen’ en número de visitantes. Tiene once kilómetros, un camping donde alojarse y una zona nudista. Al igual que la solitaria y apartada Praia da Figueira, cerca de Salema, el acceso llega después de una caminata por un sendero natural. Esta última, de solo 80 metros de largo, está protegida del viento noroeste por rocas. También posee un reservado nudista y permite la práctica de deportes acuáticos. La Praia de Vale Figueira forma parte de la costa vicentina. Es muy popular entre los surferos y entre los osprey, una de las especies de ave propias de Portugal.

Pero, sin duda, la costa menos explotada es la de Sagres, en el noroeste del Algarve. El viento y sus olas hacen que sea la mejor zona para todos aquellos interesados en la práctica del surf. Praia do Amado, cerca de Carrapateira; la Praia de Amoreira, en Aljezur; y el Parque Natural do Sudoeste Alentejano son los destinos principales. Aquí se ubican las escuelas de este deporte y las agencias de alquiler de tablas y equipamiento.

Las playas del Algarve son un lugar ideal para los amantes de los deportes náuticos. Pero también para los que van en familia, los nudistas y los que prefieren la comodidad de estar cerca de algún centro urbano. "El secreto de Europa", sus playas, según los portugueses, es ya un secreto a voces. Y es que por cuarta vez el Algarve ha sido elegido el mejor destino de playa de Europa.

Las ecorrutas

El Algarve es la región más turística de Portugal y el efecto para el medio ambiente de sus playas y de sus pueblos es palpable. Por ello, están apareciendo iniciativas que preservan el entorno con el fin de ofrecer un turismo sostenible. La Ecovía del Litoral del Algarve y la Via Algarviana son dos magníficos ejemplos. La primera de ellas es una ciclovía —que también permite el paso a peatones y a caballos— que abarca del Cabo de San Vicente a la Vila Real de San Antonio. La segunda atraviesa la sierra hasta llegar a la costa atlántica.

Surf para principiantes

No todos pueden montar las olas de Carrapateira con la misma pericia en sus días más salvajes. Aunque las diferentes escuelas de surf tienen cursos para todas las aptitudes, conviene buscar lugares con olas más tranquilas. Praia do Beliche, resguardada de los vientos, es ideal para esta opción además de para disfrutar de sus transparentes aguas. La Praia do Zavial, cercana a Sagres, donde los acantilados permiten que los vientos no embravezcan las olas. Su ola larga es perfecta para el 'bodysurf'. Por último, Tonel, cerca de Albufeira, es otro marco perfecto para los que aún están empezando.