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TUI DE

Ruta por el Algarve medieval

Silves
Castillo de San Juan de Arade
Feria Medieval de Silves
Aljezur
Lagos

Paula Martos Ardid Christopher Elwell / shutterstock Mauro Rodrigues / shutterstock

Las luchas medievales por el sur de Portugal tienen aún eco en sus castillos. Restaurados, reconvertidos o abandonados, son la marca cultural con la que se identifica la región.
El mapa turístico del Algarve está plagado de almenas. Entre abruptos acantilados y pueblos de pescadores se levantan decenas de robustas fortalezas. Las hay con distintos grados de conservación. Desde algunas casi invisibles hasta imponentes construcciones que parecieran recién construidas. Muchas son también el perfecto telón de fondo para la celebración de las ferias medievales, muy populares en la zona.

El carácter defensivo de estos edificios los conecta con sus predecesores romanos, los ‘castrum’. Pero más allá de esta función militar, cada castillo guarda una historia única. El castillo de San Juan de Arade, por ejemplo, se construyó en 1640 para sustituir a una simple torre de vigía. Está situado junto a la desembocadura del río Arade, en la misma playa de Ferragudo, y sobrevivió al terremoto de 1755. En 1896 pasó a manos privadas, pero el municipio consiguió recuperarlo y ahora alberga un centro cultural.

Desde lo alto de las colinas, los castillos se abrían paso entre las nubes para proteger posiciones estratégicas. Su fisionomía era fundamental. Un castillo debía ser autosuficiente para resistir los asedios, que podían durar días. Así era el de Silves, uno de los castillos mejor conservados. Situado en lo más alto del pueblo homónimo a orillas del río Arade, conserva unas murallas casi intactas por las que se puede pasear. Desde allí se tiene una visión extraordinaria de buena parte de la región. Además, si se visita en verano es posible coincidir con la feria medieval, que dura nueve días. Generalmente tiene lugar durante la primera semana de agosto y en ella se recuerda la ocupación árabe y se recrean torneos de caballeros.

En Castro Marim también se celebran jornadas dedicadas al Medievo. Dentro de su castillo se instalan puestos de joyas, artesanías, jabones y gastronomía durante los últimos días de agosto. El resto del año, la fortaleza situada a los pies del Guadiana continúa guardando la margen derecha del río, frontera con España. Desde su torre mayor se contempla una panorámica que abarca el río, el pantano, la sierra algarvia, las salinas y las playas del litoral.

Aunque el castillo de Aljezur apenas conserva algunos muros y torres, su situación sobre un cerro sin adulterar ofrece vistas excepcionales. Es una construcción militar árabe del siglo X y posee una cisterna abovedada así como restos de viviendas y casernas. El terremoto de 1755 fue el golpe más duro a su estructura. A pesar del estado en el que le dejó, fue clasificado como Bien de Interés Público por lo que se ha beneficiado de algunos trabajos de restauración.

En el castillo de Loulé, en San Clemente, se ubica el Museo de Arqueología y la Biblioteca Municipal. La altura de sus murallas muestra la importancia que tuvo durante la conquista árabe. La entrada a la fortaleza incluye la visita a una cocina tradicional recreada con sus utensilios y muebles históricos. Por último, el castillo de Tavira esconde en una de sus almenas una cámara oscura. Esta es un periscopio que refleja sobre una pantalla una vista panorámica de la ciudad en vivo. Desde aquí se puede sentir la posición dominante de su torre vigía sobre el río Asseca y sobre el puerto marítimo.

Estos castillos y otros muchos fueron antaño hogar de campesinos, señores feudales, senescales, xerifes y magistrados. Hoy son lugares para pasear con calma y para disfrutar de las vistas mientras se evocan tiempos medievales. Un viaje al pasado que también puede ser culinario, de la mano de las recetas más sabrosas de la gastronomía local en los restaurantes aledaños a estas fortificaciones.

Los reyes de las restauraciones

La mayoría de los castillos del Algarve han sufrido un gran deterioro desde su construcción. Desde terremotos, sobre todo el de 1755, hasta el simple paso del tiempo, que todo lo erosiona, han hecho que muchas de las piezas originales se hayan perdido. Aunque las políticas arqueológicas son muy diversas en Portugal, en general en el Algarve se ha apostado por la reconstrucción. El caso más extremo quizás sea el del castillo de San Juan de Arade. Aquí la restauración se puso el objetivo de recrear incluso la torre de vigilancia que lo precedía.

De origen árabe

Muchos castillos, como el de Silves, tienen origen árabe. Su desarrollo estuvo relacionado con la conquista cristiana del sur de la Península ibérica y los enfrentamientos a los pueblos almohades y almorávides. El propio término 'Algarve' proviene del árabe. La región, aunque no tenía jurisdicción propia respecto al resto de Portugal, se denominaba al-’Gharb al-’Andalus. Sancho I de Portugal, al tomar Silves en 1189, se autodenominó primer rey del Algarve y de Silves. Y en 1267 se firmó el Tratado de Badajoz por el que el rey del Portugal era reconocido como señor del Algarve.