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El legado del cómic belga

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Si una disciplina artística en Bélgica merece el reconocimiento mundial es el cómic, cuya profesionalización en el país le ha hecho valedor del sobrenombre de “Noveno Arte”.
Es indudable la tradición que tiene la novela gráfica en Bélgica, país del que han surgido algunos de los grandes nombres de este género que atrapa por igual a niños y adultos. Spirou, Lucky Luke, los Pitufos, Gaston el Gafe, Marsupilami, Boule y Bill, Papyrus o Fantasio son sólo algunos de los famosos personajes que han convertido el cómic belga en uno de los más populares y creativos del globo. Mención aparte merece Tintín, periodista, aventurero y el mejor embajador belga en el mundo.

El género del cómic cuenta en la actualidad cuenta con más de 700 autores, entre creadores de corte clásico y novela gráfica de vanguardia. En los años 30 del siglo XX vivió un espectacular desarrollo, cuando al editor Jean Dupuis se le ocurrió ampliar su mercado hacia los países vecinos de lengua francesa lanzando ‘Le Journal de Spirou’ –Revista de Spirou–, en 1938. Esta iniciativa, que entonces muchos consideraron arriesgada, supuso la consagración de Dupuis como editor y de muchos de los personajes que vieron la luz en la editorial. Spirou se convertiría pronto en un vivero extraordinario donde publicarían sus viñetas creadores de la talla de Fernand Dineur –Tif y Tondu–, Jijé –Spirou, Fantasio, Jerry Spring–, Morris –Lucky Lucke– y harán su aparición Johan y Pirliut, los Pitufos, Buck Danny, la Patrulla de los Castores, Papyrus y tantos otros personajes irrepetibles del imaginario infantil y juvenil. En la actualidad, Spirou se mantiene en plena forma y sigue siendo una de las pocas publicaciones de este género en el mercado belga. También importante fue el papel de ‘Le Journal Tintin’ –Revista de Tintín–, cuyo primer número vio la luz en 1946. En sus páginas aparecerían personajes de leyenda como Blake y Mortimer, Alix, Michel Vaillant, Ric Hochet y el propio Tintín acompañado de su fiel Milú y de toda una colección de personajes ya famosos en la historia del Noveno Arte: Haddock, Tornasol, Hernández y Fernández, la Castafiore, etc.

En nuestros días, Bruselas sigue ligada al mundo del cómic. Esta disciplina gráfica puede estudiarse en la escuela de Bellas Artes Saint-Luc; hay numerosos restaurantes y cafés temáticos como la Brasserie Horta; establecimientos dedicados a grandes personajes como Tintín, con tienda propia en los alrededores de la Grand Place, y también rutas de murales, nacidos en 1991 para solucionar de una forma original los problemas de rehabilitación de algunas paredes en mal estado.

Hergé, álter ego de Tintín

George Remi (1907-1983), alias Hergé, nació y desarrolló toda su actividad profesional en Bruselas. Se dio a conocer como director e ilustrador de ‘Le Petit Vingtième’, la revista en la que, en 1929, vería la luz el intrépido reportero Tintín y su mascota, un ‘fox terrier’ que respondía al nombre de Milú. Observador atento y dueño de una imaginación desbordante, muchos han querido ver en Hergé al álter ego de su personaje más conocido, con el que compartió la pasión por los viajes aunque, curiosamente, nunca saliera de Bruselas.

El pueblo del cómic

En pleno corazón de Bruselas, en la place du Grand Sablon, abre sus puertas un multiespacio consagrado al Noveno Arte que ha sido denominado “El pueblo del Cómic”, por su distribución en espacios, calles y plazas. Se trata de más de 1.500 m2 dedicados a esta disciplina artística. Cuenta con una galería en la que se pueden admirar y adquirir originales, un pequeño Museo del Cómic y el Cómic Café, que ha sido seleccionado como la mejor hamburguesería de Bélgica.

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