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El modernismo, un estilo ‘made in Belgium’

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Hotel Hannon, en Saint-Gilles

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El modernismo es la respuesta al criterio estético imperante a finales del siglo XIX. Fue en Bruselas, en 1893, de la mano del genial arquitecto y decorador Victor Horta.
No es casual que el movimiento modernista surgiera en Bruselas, puesto que la capital belga era por entonces uno de los puntos de referencia de la cultura europea. Entre otras razones, fue gracias al círculo artístico Grupo de los XX, fundado por Octave Maus e integrado por artistas reconocidos como Henry Van de Velde o Auguste Rodin. Este colectivo, abierto a todas las expresiones de arte internacional, fue el responsable de la rápida difusión del movimiento mediante exposiciones, conciertos y conferencias. Art Nouveau (Francia y Bélgica), Modernismo (España), Jugendstil (Alemania), Sezession (Austria) o Arts and Crafts (Inglaterra) son los términos que recibieron las diferentes versiones de la corriente artística en su expansión por Europa.

Los máximos exponentes del nuevo lenguaje artístico en Bruselas son principalmente dos: el ya citado Victor Horta, representante de la línea orgánica y creador del primer edificio modernista de la historia ¬–la maison Tassel–, y Joseph Hoffman, cuyo estilo se caracteriza por la línea geométrica. Posteriormente muchos otros arquitectos y diseñadores siguieron el ejemplo: Hankar, Cauchie, Strauven, Blérot, Saintenoy, De Lune, Brunfaut, el propio Van de Velde... La aportación del modernismo a la historia del arte es significativa: por ejemplo, introduce nuevos materiales en la construcción hasta entonces inéditos como el metal, la madera y el mosaico. El estilo sugiere formas libres y nuevos modelos de construcción y decoración inspirados en la naturaleza. Entre otros, la técnica del esgrafiado o la adopción de la línea ondulante o ‘coup de fouet’.

Aunque el periodo de máximo esplendor del modernismo es relativamente corto (1893-1920), su influencia fue importante en Europa. Muchas personalidades políticas y sociales reclamaron construcciones a los arquitectos modernistas. También burgueses y comerciantes, quienes contribuyeron a agrandar el patrimonio modernista de la ciudad de Bruselas. Edificios de toda índole, como viviendas privadas, museos, escuelas, hospitales y edificios públicos, se llenaron de arabescos y motivos florales, mostrando todo el esplendor del modernismo bruselense. Aún hoy Bruselas sigue estando llena de ejemplos en los barrios del centro —Saint-Gilles, Etterbeek, Schaerbeek e Ixelles— y existen rutas que permiten admirar los mejores ejemplos de arquitectura y decoración modernista, algunos de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Victor Horta, el precursor

Nació en Gante en 1861 y fue el principal artífice de la aparición del estilo artístico denominado modernismo. Se mudó a la capital con 20 años para estudiar en la Academia de Bellas Artes, donde conoció a Alphonse Balat, que lo contrató para su estudio y le transmitió la pasión por la arquitectura. El legado de Horta es un movimiento artístico integral, que comprende desde la construcción, hasta los más pequeños detalles de ornamentación y mobiliario de interior.

Henry Van de Velde, el fundador belga de la Bauhaus

Aunque pintor de formación, Henri Van de Velde (1864-1957) desarrolló la mayor parte de su trabajo en los campos de la arquitectura y del diseño de interior. Su primera obra cumbre, la Villa Bloemenwerf, alcanzó fama internacional y le abrió las puertas de la escuela de artes decorativas de Weimar, la famosa Bauhaus, de la que fue uno de sus fundadores. Su vanguardista modelo de enseñanza sentó las bases de la escuela de artes de La Cambre, el primer centro universitario de aprendizaje de las disciplinas artísticas.

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