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Las melodías de Edimburgo

Jóvenes músicos en Edimburgo
Grupo musical en Grassmarket
Gaitero con el castillo al fondo
Performance musical durante el Fringe

Laura Medina

Con 23.000 eventos musicales al año, Escocia se ha convertido en la sala a la que aspiran a tocar músicos de diferentes estilos. Y su capital, su escenario principal.
La música es la faceta artística más desarrollada de Edimburgo. Cualquier rincón es perfecto para escuchar su ecléctica banda sonora. Desde la música tradicional de las gaitas, el ‘folk’ o los ‘ceilidhs’ hasta los artistas urbanos y las bandas míticas como The Proclaimers. En las calles, en pubs, en grandes salas de conciertos o en los más de 160 festejos que hay al año en el país. Y es que el panorama musical escocés goza de buena salud. También la popularidad de Edimburgo, consolidada desde mediados del siglo XX en la organización de festivales de artes escénicas, ha aupado el auge musical y artístico de la ciudad.

La llegada del verano no solo trae unas temperaturas más suaves, sino también la celebración de la mayoría de los eventos. Se instalan banderines de colores, los carteles promocionales cubren el mobiliario urbano y comienza la temporada de actuaciones callejeras. La música ocupa un espacio privilegiado en esta programación. En julio se celebra el Edinburgh Jazz & Blues, un evento al que suele acudir un público local y que se organiza mayormente en la calle.

Al mes siguiente llegan los platos fuertes de la temporada estival. El Edinburgh International Festival nació en 1947 especializándose en la música clásica, el teatro, la danza y la ópera. Su programación es selectiva y de gran prestigio, pero el alto precio de las entradas impulsó la creación de otro festival mucho más desenfadado y alternativo: el Edinburgh Festival Fringe. El Fringe es considerado hoy el mayor festival de las artes escénicas del mundo y un auténtico escaparate para jóvenes talentos, entre ellos los músicos.

Otras buenas plataformas de promoción musical han sido siempre los pubs de la 'old town'. Dos locales referentes son el Jazz Bar y el Sandy Bell's. El primero de ellos tiene apenas una década de vida, pero ya es uno de los referentes de la música en vivo de la ciudad. Su dueño, Bill Kyre se esfuerza en darle al local un aire a Nueva Orleans. El segundo lleva más de 70 años siendo el punto de encuentro para los amantes del 'folk'. Ambos cuentan con una oferta musical de calidad y prestigio abierta a nuevos ritmos y voces.

También existen salas que prefieren la música escocesa tradicional más cercana a su origen celta y gaélico, sin actualizaciones. Las gaitas son el instrumento principal de estas bandas, pero también son habituales el violín, el acordeón, la guitarra y la 'clarsach', un tipo de arpa escocesa. Es común acudir a pubs para improvisar música con completos desconocidos. También se asiste a talleres en el Quarter Meeting House o a actuaciones en vivo en locales como el Royal College of Surgeons.

Pero la música tradicional no solo se escucha. Los ‘ceilidhs’ definían las reuniones sociales informales donde se tocaba y cantaba, pero hoy son principalmente un sinónimo de baile. Las bandas de ‘ceilidhs’ indican los movimientos según la pieza que vayan a tocar, por lo que no hay que conocer los pasos antes de asistir. En Ceilidhs Hoolie, estos ‘bailes de granero’ duran hasta la madrugada.

Pero la música no solo se interpreta de puertas para adentro. Princes Street o The Mound suelen acoger a los músicos callejeros. Llama especialmente la atención la estética retro, y el estilo particular de un compositor italiano llamado Marcello Vacante que actúa en los alrededores. Su juventud y creatividad musical se reflejan en los temas que amenizan el paseo de locales y turistas. Junto a él, gaiteros, rockeros o cantantes de ópera llenan las calles con notas musicales. No es de extrañar por tanto que en Escocia, según Creative Scotland, haya más de 10.000 personas trabajando en la música. La mayoría de ellos, en Edimburgo.

Las gaitas

La gaita es el instrumento elemental de la música escocesa tradicional desde hace más de 300 años. Su sonido, enérgico y melancólico flota diariamente por Edimburgo gracias a los gaiteros de las calles del centro y alcanzan el castillo de la ciudad. Los extranjeros asocian este instrumento con la variedad de las High Lands, pero no es la única variedad. Se pueden tocar con ella dos tipos de música: la ‘Ceòl Mór’ o ‘música grande’, y la ‘Ceòl Beag’ o ‘música pequeña’. En el Centro Nacional de la Gaita, en Glasgow, se exploran los tres siglos de este instrumento musical.

Sesiones de ‘micrófonos abiertos’

Casi cualquier pub reserva una noche a la semana para los ‘micrófonos abiertos’. En estas sesiones, músicos 'amateurs' interpretan algunos de sus temas con la esperanza de que haya alguien en el público que les dé la oportunidad de grabar un disco o lo contrate para un bolo. Las ‘Live at the Loft’ de Out House o el exigente Jazz Bar permiten que jóvenes músicos interpreten temas de jazz, swing, punk o rock. Whistle Binkies es un clásico en cuanto a música en vivo se refiere. Aquí se intercalan las versiones de grupos locales con noches de micros abiertos.