Antalya: “esto debe de ser el Cielo”
Ya en el siglo I a. C. un soldado la comparó con el paraíso cuando cumplía las órdenes del rey de Pérgamo, que les había ordenado buscar el Cielo en la Tierra. Hoy continúa siendo un oasis terrenal rodeado de atractivas playas y ruinas históricas.
No sabemos qué es lo que llevó al rey de Pérgamo, Átalo II, a ordenar a sus hombres en busca del Cielo en la Tierra. Lo que sí está claro es que tras mucho explorar, los soldados determinaron que si existía, debía de ser este lugar al sur de Anatolia. Se trataba de un acantilado de piedra, poblado de playas bañadas por las aguas cristalinas del Mediterráneo y rodeadas por los montes Tauros. El rey decidió llamarla Attaleia (que derivó en Adalia hasta la actual Antalya) y fijó allí la base de su poderosa flota naval. Tras la muerte de Átalo III pasó a manos del Imperio Romano. Durante la época bizantina fue una ciudad de gran importancia gracias a su situación, aislada del resto del imperio y sólo accesible por mar, hasta que la expulsión de los turcos devolvió las vías de acceso al golfo. En el siglo XIII los turcos selyúcidas volvieron a conquistar el terreno. No es de extrañar, por tanto, que la región esté plagada de sitios arqueológicos. Aunque algunos están hoy en ruinas, todavía permiten descubrir la historia griega, romana, selyúcida y otomana que allí se vivió. Hoy en día, Antalya es uno de los lugares más visitados en la época estival por turcos y turistas de todo el mundo.
A sólo una hora de vuelo desde Estambul se encuentran las playas más paradisíacas que puedas imaginar, por supuesto con sus aguas color turquesa y sus arenas blancas. Según cuenta la leyenda, Marco Antonio eligió este lugar para disfrutar su luna de miel con Cleopatra. Mucho tiempo después, también Atatürk, el venerado fundador de la actual Turquía, lo describió como “el lugar más bonito del mundo”. Escoge un hotel con todo incluido en playas como Lara o Konyaaltı y no tendrás que preocuparte por nada más que por elegir otro cóctel.
Pero como no todo se puede ver desde la tumbona, adéntrate en el casco urbano para conocer la historia viva de la ciudad. Uno de los monumentos imprescindibles es la Puerta de Adriano, construida en el año 130 cuando este emperador visitó la urbe. También debes visitar la Torre del Reloj, que formaba parte de la antigua muralla y que se encuentra en la plaza Karaalioglu, y la Torre Hidirlik, un antiguo faro del siglo II. La mezquita del Minarete de Kesik es uno de los edificios más antiguos de la ciudad que ha albergado culturas romanas, bizantinas, selyúcidas y otomanas. Y lo que sobresale por encima de todo en la ciudad, con sus 45 metros, es el minarete estriado de ladrillo rojo de la Mezquita Yivli Minareli. Considerado el símbolo de la ciudad, es el único resto de la antigua iglesia bizantina (la mezquita adyacente es posterior).
Pasea por las estrechas calles del pintoresco barrio de Kaleiçi. Y si deseas ver la historia concentrada en un solo lugar, acude (excepto los lunes) al Museo Arqueológico de Antalya. En los alrededores también encuentras maravillas naturales como el Parque Nacional Bey Daglari y el Parque de Düzlerçami, reserva de dos especies en peligro de extinción de Turquía: el ciervo salvaje y la cabra montesa. También existen maravillas creadas por el hombre como el Teatro de Aspendos, antiguo anfiteatro romano perfectamente conservado que aloja conciertos, festivales y teatro.
Antalya es uno de esos lugares donde poder descansar sobre la arena a la vez que profundizas un poco en la historia de los antiguos imperios que lucharon por esta región, tan bella como estratégica.
A sólo una hora de vuelo desde Estambul se encuentran las playas más paradisíacas que puedas imaginar, por supuesto con sus aguas color turquesa y sus arenas blancas. Según cuenta la leyenda, Marco Antonio eligió este lugar para disfrutar su luna de miel con Cleopatra. Mucho tiempo después, también Atatürk, el venerado fundador de la actual Turquía, lo describió como “el lugar más bonito del mundo”. Escoge un hotel con todo incluido en playas como Lara o Konyaaltı y no tendrás que preocuparte por nada más que por elegir otro cóctel.
Pero como no todo se puede ver desde la tumbona, adéntrate en el casco urbano para conocer la historia viva de la ciudad. Uno de los monumentos imprescindibles es la Puerta de Adriano, construida en el año 130 cuando este emperador visitó la urbe. También debes visitar la Torre del Reloj, que formaba parte de la antigua muralla y que se encuentra en la plaza Karaalioglu, y la Torre Hidirlik, un antiguo faro del siglo II. La mezquita del Minarete de Kesik es uno de los edificios más antiguos de la ciudad que ha albergado culturas romanas, bizantinas, selyúcidas y otomanas. Y lo que sobresale por encima de todo en la ciudad, con sus 45 metros, es el minarete estriado de ladrillo rojo de la Mezquita Yivli Minareli. Considerado el símbolo de la ciudad, es el único resto de la antigua iglesia bizantina (la mezquita adyacente es posterior).
Pasea por las estrechas calles del pintoresco barrio de Kaleiçi. Y si deseas ver la historia concentrada en un solo lugar, acude (excepto los lunes) al Museo Arqueológico de Antalya. En los alrededores también encuentras maravillas naturales como el Parque Nacional Bey Daglari y el Parque de Düzlerçami, reserva de dos especies en peligro de extinción de Turquía: el ciervo salvaje y la cabra montesa. También existen maravillas creadas por el hombre como el Teatro de Aspendos, antiguo anfiteatro romano perfectamente conservado que aloja conciertos, festivales y teatro.
Antalya es uno de esos lugares donde poder descansar sobre la arena a la vez que profundizas un poco en la historia de los antiguos imperios que lucharon por esta región, tan bella como estratégica.