Una ruta mágica por la Anatolia
Reserva algunos días en tu viaje a Estambul para realizar un circuito de lujo por algunas de las maravillas que guarda el país.
A solo una hora de vuelo desde Estambul se encuentra uno de los circuitos más solicitados y más imprescindibles de Turquía: el que recorre Capadocia, Éfeso y Pamukkale. Pasarás unos días increíbles conociendo la rica cultura turca más allá de Constantinopla. Vuela hasta Kayseri o Nevşehir (vuelos diarios a cualquiera de las dos provincias) para llegar a la región de Capadocia, el mejor lugar para comenzar tu ruta. Descubrirás un escenario de cuento (no en vano Chimeneas de Hadas se llama uno de los valles) caracterizado por montañas rocosas en forma de cúspide resultado de la erosión milenaria de la naturaleza. Tan increíble paisaje se ha convertido en Parque Nacional y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Debido a la fragilidad del material, la roca fue excavada y sirvió de refugio en periodos de guerra. Aún hoy algunas cuevas continúan habitadas.
El museo al aire libre de Goreme, los valles con paisajes volcánicos, las cuevas Uchisar y sus ciudades subterráneas (debes visitar al menos una) te dejarán perplejo. Pasa dos o tres noches en los hoteles de las cuevas para no perder detalle de toda la Capadocia.
Emprende el viaje de nuevo hacia Éfeso (tienes vuelos directos, de 1:30h de duración, de Kayseri a Izmir). Una vez allí, recorre esta ciudad milenaria, antiguo centro religioso, cultural y comercial, y desde 2015 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus calles grecorromanas están repletas de ágoras y templos. La Biblioteca de Celso es la indiscutible protagonista, pero el teatro, el odeón y el Templo de Artemisa (tercera de las Siete maravillas del mundo antiguo) tampoco tienen nada que envidiar. De especial importancia es la Casa de la Virgen María, que según la tradición, es el lugar al que San Juan llevó a María tras la crucifixión de su hijo en su huida de Jerusalén.
La siguiente parada en tu recorrido está a sólo 300 kilómetros por carretera: Pamukkale (‘castillo de algodón’), se trata de un curioso lugar cubierto por terrazas y cascadas blancas. El choque de las placas tectónicas debido a los terremotos dio lugar a desniveles desde donde brotan fuentes termales con alto contenido en minerales (creta, especialmente). La antigua Hierápolis (ciudad sagrada) se construyó en la parte alta de Pamukkale. Allí debes visitar El martirio de San Felipe, conjunto arquitectónico donde el apóstol Felipe sufrió su martirio y la recientemente descubierta fábrica de aceite de oliva grecorromana. Si aún tienes tiempo, a unas tres horas en coche, visita la ciudad de Sagalassos, una de las urbes más ricas de la antigüedad donde las fuentes monumentales aún traen agua.
El museo al aire libre de Goreme, los valles con paisajes volcánicos, las cuevas Uchisar y sus ciudades subterráneas (debes visitar al menos una) te dejarán perplejo. Pasa dos o tres noches en los hoteles de las cuevas para no perder detalle de toda la Capadocia.
Emprende el viaje de nuevo hacia Éfeso (tienes vuelos directos, de 1:30h de duración, de Kayseri a Izmir). Una vez allí, recorre esta ciudad milenaria, antiguo centro religioso, cultural y comercial, y desde 2015 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus calles grecorromanas están repletas de ágoras y templos. La Biblioteca de Celso es la indiscutible protagonista, pero el teatro, el odeón y el Templo de Artemisa (tercera de las Siete maravillas del mundo antiguo) tampoco tienen nada que envidiar. De especial importancia es la Casa de la Virgen María, que según la tradición, es el lugar al que San Juan llevó a María tras la crucifixión de su hijo en su huida de Jerusalén.
La siguiente parada en tu recorrido está a sólo 300 kilómetros por carretera: Pamukkale (‘castillo de algodón’), se trata de un curioso lugar cubierto por terrazas y cascadas blancas. El choque de las placas tectónicas debido a los terremotos dio lugar a desniveles desde donde brotan fuentes termales con alto contenido en minerales (creta, especialmente). La antigua Hierápolis (ciudad sagrada) se construyó en la parte alta de Pamukkale. Allí debes visitar El martirio de San Felipe, conjunto arquitectónico donde el apóstol Felipe sufrió su martirio y la recientemente descubierta fábrica de aceite de oliva grecorromana. Si aún tienes tiempo, a unas tres horas en coche, visita la ciudad de Sagalassos, una de las urbes más ricas de la antigüedad donde las fuentes monumentales aún traen agua.