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Sidra 'apfelwein'
Mercado de Fráncfort
Salchicha de Fráncfort
Salsa verde
Restaurante en Fráncfort

Luis Meyer

Por su ubicación, en el centro de Europa, la gastronomía de Fráncfort es un excitante crisol de sabores y nacionalidades que hay que probar.
Es sabido que en Alemania saben cocinar codillo, chucrut, ensalada de patata o salchichas a las mil maravillas. Pero la oferta culinaria de Fráncfort es mucho más internacional y variada que en el resto del país al asentarse en el centro de Europa, en pleno cruce de influencias. Aunque no olvida sus especialidades regionales, lo que resulta una combinación deliciosa.

Que la cocina de Fráncfort es fusión se ve con claridad en los mercados. Haga sol, llueva o truene, abren sus puestos, sobre todo los fines de semana. Si hay que elegir uno, el de Bauernmarkt es el que tiene más solera. Está en la concurrida calle peatonal Konstablerwache y en él conviven productos locales frescos con gastronomía extranjera o propuestas innovadoras. Siempre, eso sí, elaboradas de forma artesanal. Este es el lugar ideal para probar la deliciosa salchicha 'bratwurst' con mostaza.

A pesar de que esta sea la postal más recurrente y típica, las salchichas de la ciudad son deliciosas. Las hay ahumadas y muy picantes e, incluso, servida entre panes redondos, como una hamburguesa. Lo más habitual es que estos embutidos se acompañen con una guarnición de 'kartoffel', las típicas patatas alemanas, o con 'sauerkraut', la clásica col fermentada en vinagre. No solo se venden en los puestos de los mercados, sino que los mejores restaurantes las incluyen en su menú y las cocinan con técnicas de vanguardia.

Otro de los paseos ineludibles para todo aficionado a la gastronomía es Fressgass, que parte del cruce de las calles Kalbächer Gasse y Grosse Bockenheimer. En esta área peatonal, denominada ‘la zona culinaria de Fráncfort’, tienen sede bares y cafés que venden 'delicatessen'. Desde la chocolatería de los reposteros Florian y Sandra Köller, L'Art Sucré, hasta carnicerías 'gourmet' como Feinkost Meyer Frankfurt. Además de una nutrida oferta de delicias de todo el mundo, ahí se pueden comprar productos regionales como panes, especias, carnes ecológicas o mieles caseras.

También en Münchener Strasse, la zona de la estación central, se puede ser testigo de la emulsión gastronómica de la ciudad. Basta con dejarse embriagar por la multitud de fragancias e irán apareciendo los restaurantes de comida india, turca, japonesa o pakistaní. Aunque no se limita solo a este entorno. A veinte minutos en metro se hace parada en el emblema de la cocina persa de la ciudad: el Kish. Su carta repasa detalladamente la gastronomía iraní, entre cuyos platos destaca el Tschelo Kabab Torsh, un cordero con azafrán en escabeche y salsa en su jugo.

En la oferta gastronómica de Fráncfort también hay espacio para la alta cocina. La ciudad cuenta con más de una decena de restaurantes galardonados con estrellas Michelin. En ellos, el comensal degusta platos que pueden parecer alejados de la tradición, basados en recetas mediterráneas o asiáticas. Pero estas se fusionan, en la mayoría de los casos, con recetas locales. Un ejemplo de esta creatividad es Gustav, en el barrio Westend. No se cortan en mezclar la tradicional salsa verde con platos de otros continentes. La jugada le ha salido bien, pues en 2013 recibió su primera estrella Michelin.

Con esta calidad y diversidad, siempre se acierta. Da igual que se pida una 'bratwurst' a la parrilla por dos euros en un puesto o que se recale en un restaurante de cocina de autor. En Fráncfort, comer es una de las mejores y más sorprendentes experiencias que ofrece la ciudad.

'Apfelwein', la bebida que compite con la cerveza

Fráncfort es posiblemente la única ciudad alemana en la que una bebida tiene la misma popularidad que la cerveza. La 'apfelwein' o sidra local es la debilidad de sus habitantes y se encuentra en casi cualquier bar o restaurante. Aunque recomiendan los sitios tradicionales, en el barrio de Sachsenhausen y en la calle Berger Strasse. Su elaboración es simple: se prensan las manzanas y el jugo resultante se deposita en toneles de madera para que fermente. Luego se pasteuriza, filtra y embotella. Al igual que sucede con lo vinos, se puede controlar su acidez mediante técnicas artesanales.

Salsa verde, el plato típico

Se piensa que las salchichas son el plato típico francfortés, pero la salsa verde o 'grie soss' es la verdadera comida indisociable a la ciudad. Para su preparación se utilizan siete hierbas aromáticas diferentes: berro, borraja, perejil, perifollo, pimpinela, acedera y cebollino. Y a veces se añade enebro, levístico, melisa o espinacas. Para su elaboración, se pican las hierbas finamente y se mezclan con nata. Se le añade un poco de vinagre, sal y pimienta negra. Esta mezcla se compra ya hecha en los mercados tradicionales para que después se prepare en casa.