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Fráncfort, la gran sala de lectura

Monumento a Goethe
Universidad Goethe
Puesto en la Feria del Libro de Fráncfort
Feria del Libro de Fráncfort
Salón de Casa Museo de Goethe

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La ciudad acoge el evento literario más grande del mundo, la Buchmesse. Aquí el sector editorial presenta sus novedades y los francforteses renuevan hábitos y prácticas de lectura.
Fráncfort también es de letras. Fue el lugar de nacimiento del poeta Johann Wolfgang von Goethe y del filósofo Theodor Adorno. Actualmente es sede de muchas editoriales de Alemania, como Fischer, y de las agencias periodísticas con más repercusión, como Bloomberg o Reuters. Aquí se editan e imprimen algunos de los periódicos más leídos del país, como el 'Frankfurter Allgemeine Zeitung'. Pero, sobre todo, Fráncfort es reconocida porque celebra cada año la Buchmesse, la Feria del Libro que reúne a miles de editoriales y a las cabezas más relevantes del sector.

La repercusión de este evento mundial que se celebra en octubre es tan grande que atrae a personalidades de otros ámbitos ajenos al literario. Entre el casi medio millón de visitantes que recibe cada año, se ven a estrellas de cine y televisión, científicos, deportistas de élite o políticos. Cada edición tiene un país invitado a cuya literatura se le dedica especial atención.

La sede de la Feria del Libro es el Festhalle, un recinto de más de 570.000 metros cuadrados en el que se instalan cerca de 700 expositores. Pero otros lugares de la ciudad le toman el testigo y acogen actividades literarias que se agrupan bajo el sugerente nombre de Open Books. Fráncfort se convierte entonces en una gran sala de lectura improvisada. Lugares como la iglesia Nikolai, la galería Heussenstamm o el teatro Schauspiel ofrecen presentaciones de libros y lecturas en público. La dedicación cultural de estos espacios no es estacional. El resto del año programan conciertos de música sacra, artes escénicas y exposiciones monográficas, respectivamente.

Durante los días de Feria se realizan por las calles actuaciones musicales, proyecciones de películas y documentales, entre otras actividades. El Poetry Slam, por ejemplo, es un concurso en el que diferentes autores recitan sus poemas ante el público, que elige a un ganador. Tiene la misma aceptación entre los francforteses que un estreno de cine o un concierto de rock. Hay una variante para ‘súper poetas’, conocida como Die Superpoeten-Der Poetry, al que acuden autores reconocidos en lengua alemana, pero también del resto de Europa y América. Se celebra en el English Theatre Frankfurt. Finalmente, el Song Slam o ‘Recitado Cantado’, en el club nocturno Zoom Club, es otra de las grandes citas relacionadas con las rimas.

Otro pilar literario de la ciudad, y no solo durante la Feria, es la Biblioteca Nacional. La Deutschen Nationalbibliothek posee un catálogo con todos los libros alemanes que han sido publicados desde la Segunda Guerra Mundial. Es uno de los fondos más extensos de literatura germana contemporánea, con más de 30 millones de publicaciones. Aquí tienen sede el Museo del Libro y la Escritura, y ofrecen 'tours' guiados para niños. El centro está abierto a todos los días del año, aunque los libros solo se pueden leer en la sede.

Es evidente que la Buchmesse de Fráncfort siente la pulsión de salir del pabellón y de tomarse la ciudad como escenario de nuevas tendencias y formatos de lectura. Imprime revoluciones a las instituciones culturales de la ciudad y da muestras del excelente posicionamiento de Fráncfort en el sector.

La casa museo de Goethe

Adquirida en 1733 por Cornelia Goethe, abuela del poeta, la casa se reconstruyó finalizada la Segunda Guerra Mundial para devolverle su antiguo esplendor. Recorrer sus pasillos es revivir los días del genio, una especie de intrusión en su rutina. Se exponen objetos que utilizaba en su vida cotidiana, como sus famosos títeres. También es posible entrar en el comedor, la sala de música o el estudio donde escribió algunas de sus obras. En pocos museos uno siente tan intensamente que observa, por unos instantes, la vida de uno de los grandes artistas de todos los tiempos.

Una escapada a Weimar

Dicen que Weimar no es una ciudad, sino un gran parque que alberga una ciudad. A poco más de dos horas y media en tren desde Fráncfort, esta urbe acogió a poetas y filósofos alemanes como Schiller, Herder y Wieland, y a genios musicales como Bach y Liszt. Su habitante francfortés más ilustre fue Goethe, que contaba con su propia casa-jardín: un palacete exuberante a orillas del río que le entregó el duque Carlos Augusto en 1776. “Tengo un encantador jardín en un valle, en las hermosas praderas”, escribió el artista sobre este pequeño paraíso. Está abierta al público.