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TUI DE

La Habana Vieja se renueva

Calle del Obispo
Castillo de la Real Fuerza
Plaza Vieja
Plaza de San Francisco
Buzón en La Habana Vieja

No te dejes engañar por su estatus como barrio más antiguo de La Habana. También es el más turístico, bello y próspero de la ciudad.
Fortalezas, iglesias, palacios, museos, restaurantes y tiendas mezclados con ferias de artesanía, de libros, exposiciones... En cinco kilómetros cuadrados La Habana Vieja aglutina múltiples joyas arquitectónicas. Todo ello en un bullicioso ir y venir de habaneros y turistas. Tanto de día como de noche. Entre sus principales plazas se encuentran la de Armas, San Francisco, Vieja, del Cristo y de la Catedral, conectadas entre sí por calles con encanto, adoquines y mucho ambiente.

La Plaza de Armas es la más antigua de la ciudad. Allí se celebra un mercadillo de libros de segunda mano (excepto los domingos) y se encuentran los museos de la Ciudad, de la Navegación y el de los coches, así como el Palacio del Segundo Cabo y el Castillo de la Real Fuerza. La Plaza de San Francisco de Asís se construyó cerca del Puerto y acogía un mercado en el S.XV. Está próxima a la Terminal Sierra Maestra de donde parten los barcos turísticos. La Iglesia Convento de San Francisco, la Fuente de los Leones (uno de los símbolos de La Habana, obra del escultor italiano Giuseppe Gaginni), el Museo del Ron, el de Arte Religioso o la Lonja del Comercio son algunas de los puntos de interés que podemos disfrutar sin salir de la plaza. A escasos metros están el Acuarium de peces de agua dulce, el Jardín Diana de Gales y la Casa de los Esclavos. También la Casa Museo Alejandro de Humboldt, un homenaje a este explorador alemán considerado el segundo descubridor de Cuba.
Proporcionalmente a su tamaño, la Plaza Vieja es la que mayor número de edificios de historia centenaria alberga, así como espacios dedicados a la cultura, el comercio y la gastronomía. Aquí se ubica la Cámara Obscura, un invento de Leonardo da Vinci con el que se pueden ver unas curiosas vistas de la ciudad.
La arteria principal de la Habana Vieja es la comercial Calle del Obispo. Esta avenida angosta y peatonal, de bellos edificios coloniales, está repleta de tiendas, bares y galerías de arte. Comienza cerca de la Plaza de Armas y se extiende hasta las inmediaciones del Bar-Restaurante El Floridita. Aquí se pueden visitar desde pequeños comercios hasta las boutiques más selectas. También encontraremos el hotel que alojó a Hemingway en los años 30 (Ambos Mundos), una farmacia de finales del S.XIX o la famosa mercería La Muñequita Azul.
Si de día la oferta es inabarcable, las propuestas de noche dan para todas las edades y para todos los gustos. La reina de la noche es la música en vivo, ya sea para bailar o para escuchar mientras se degusta un mojito. Los imprescindibles en esta zona son Monserrate (cuyo cóctel del mismo nombre hay que probar), el Café París, la muy concurrida Lluvia de Oro, el piano bar El Maragato y, para el que guste de espectáculos humorísticos, el Simon’s Café Club.

Un buzón de correos histórico

Se encuentra en la Plaza de la Catedral, junto al Callejón del Chorro y es el más antiguo de la isla. Esculpido en piedra y adosado a la fachada de lo que fue la Casona de los Marqueses de Arcos, representa una máscara de la antigua tragedia griega, con su expresión amarga en la boca, que es la hendidura donde se coloca el correo. Hoy en día sigue funcionando como tal. Se instaló en la época colonial y todavía puede leerse la inscripción: “Correspondencia interior y peninsular”.

La calle más estrecha y corta de la Habana.

En la parte posterior del Templete se encuentra la calle más angosta de La Habana. Recibe miles de visitas a diario para contemplar sus tres metros de ancho y 20 de largo. Sus paredes pertenecen por un lado al monumento antes mencionado y a un antiguo edificio colonial por el otro. Aunque se llama calle Enna en honor al General herido en combate en el Cafetal de Frías en 1851, los habaneros la llaman el Callejón del Templete.