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TUI DE

Como pez en el agua

Buceadores con tiburón
Niña preparada para hacer esnórquel
Surfista
Pesca nocturna en ‘dhoni’
Whale submarine

Los arrecifes rebosantes de flora y fauna que rodean las islas que forman Maldivas convierten el archipiélago en uno de los mejores destinos en el mundo para bucear y practicar esnórquel.
Las corrientes de agua cálida que atraviesan las islas han creado un extraordinario mundo submarino que merece la pena contemplar alguna vez en la vida. Para bucear, es necesario disponer de un título de buceo que garantiza un aprendizaje previo. Para los principiantes, numerosos resorts disponen de escuelas de buceo y facilitan la obtención de la licencia. También alquilan todo lo necesario para la inmersión y proporcionan el transporte en barco hasta el punto de inmersión.
Con más de 1.000 especies acuáticas que viven entre los 3.000 arrecifes de coral y con una visibilidad de hasta 50 metros de profundidad, la menor preocupación es decidir dónde sumergirse. Algunos de los mejores puntos se encuentran en el atolón Vaavu y en el Lhaviyani, donde los tiburones grises y las mantas conviven con cientos de peces de arrecife. Las aguas del atolón Ari destacan por su exuberancia, de ahí que sea uno de los lugares preferidos de los buceadores para ver tiburones martillo, mantarrayas o peces sapo gigantes. En contraste con los anteriores, el fondo marino del atolón Malé Norte es minimalista. Sus aguas son más tranquilas y los peces de mayor tamaño no frecuentan sus arrecifes. Por eso, las especies más pequeñas y la flora más delicada, como los corales, se conservan mejor. En este atolón, muchos buceadores optan por realizar descensos nocturnos con linternas.
En contrapartida, practicar esnórquel no precisa de títulos ni de equipos muy complicados: únicamente gafas, aletas y tubo que se pueden alquilar en las playas o, incluso utilizarlos gratuitamente. La isla Vilamendhoo, en el atolón Ari Sur, es una de las más adecuadas para los que prefieren quedarse en la superficie. También se organizan excursiones con destino a los arrecifes más poblados o a la playa Vaadhoo, en el atolón Raa. Aquí los bañistas nocturnos pueden gozar del fondo marino bajo el efecto mágico de la bioluminiscencia.
La mejor época del año para practicar surf es de abril a octubre, aunque las olas alcanzan mayor tamaño entre junio y septiembre. Los lugares preferidos por los surfistas se localizan en el atolón Norte y Sur de Malé, donde se encuentran los resorts específicos para practicar este deporte. Las mejores playas de la zona son Chickens, Coke's, Lohis, Ninja y Sultans. Se caracterizan por tener olas de derecha y de izquierda, tubulares rápidas y consistentes, y con longitudes de hasta 130 metros, lo que garantiza al surfista de cualquier nivel una experiencia única.

Para los aficionados al agua pero sin mojarse, la pesca, diurna o nocturna, es una buena alternativa. Dependiendo de la época del año, los ‘dhonis’ y los barcos, si es pesca de altura, se dirigen al atolón Norte o Sur de Malé. Por la mañana muy temprano o antes de que se ponga el sol, zarpan hacia las zonas más frecuentadas por los peces y permiten practican, o aprender, el arte del anzuelo y el sedal. Comer el pescado a bordo o en una barbacoa en la playa suele ser la guinda de la aventura. Más fresco, imposible.

Buceo nocturno bajo un mar de estrellas

Maldivas esconde secretos que hay que disfrutar in situ, como el fenómeno mágico que se produce en la playa Vaadhoo, una isla deshabitada del atolón Raa. El espectáculo de la bioluminiscencia ocurre cuando el fitoplancton reacciona ante el oxígeno, generando luz propia. En las noches cálidas y sin luna, los turistas más románticos se dan cita para pasear por la orilla de este ‘mar de estrellas’ y llevarse así un recuerdo inolvidable. Los buceadores apagan sus linternas, agitan las aguas y desencadenan una tormenta de luces a su alrededor.

“We all live in a whale submarine...”

Para los que disfrutan con los tesoros marinos, pero no les gusta mojarse demasiado, Whale Submarine es una buena opción. Se trata de una embarcación que parte del muelle de Malé varias veces al día. Al llegar a un arrecife, los no más de 50 pasajeros entran en un submarino que se sumerge entre diez y 40 metros, para que puedan disfrutar del paisaje del fondo del mar: corales y peces de arrecife, sin que les salpique una gota de agua. El interior está equipado con aire acondicionado y la presión atmosférica es normal.

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18 octubre 2019, 2 noches, 2 Personas, Todo incluido Plus