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TUI DE

‘Après-ski’ en St. Moritz

St.Moritz
Cocktail de recepción en la terraza del Badrutt's Palace Hotel
Conditorei Hanselmann cake shop
Festival electrónico en Stern Bar de Marguns
Dracula Club

Swiss-image.ch/Christof Sonderegger Swiss-image.ch/Christof Sonderegger Swiss-image.ch/Christof Sonderegger Swiss-image.ch/Adrian Fluetsch Swiss-image.ch/ Matthias Heyde

Ir a esquiar nunca es solo ir a esquiar si hablamos de St. Moritz. Es un evento social en el que es tan importante el deporte como el ‘après-ski’.
Que Saint Moritz sea conocida como el ‘salón de fiestas’ de los Alpes no es solo por su belleza de paisajes helados. Tampoco por ser el destino elegido entre los amantes del esquí. Entre raquetas de nieve y esquís, se cuecen relaciones personales y laborales. Se comparten secretos y negocios. Se baila, se bebe. Hay espacio para la diversión y el lujo. Un ejemplo es el Badrutt’s Palace Hotel, uno de los hoteles más caros del mundo para ir a esquiar, y cuyo lobby (Le Grand Hall) actúa de pasarela para la ‘gente guapa’ y los bolsillos acaudalados. El lugar perfecto ‘para ver y ser visto’. Aquí hasta el agua tiene pedigrí: procede de los manantiales de St. Moritz, al que se asocian poderes curativos. Caviar, champán y jazz en directo ponen la guinda a la ‘la sala de estar’ de St. Moritz.

El término francés ‘après-ski’ significa literalmente ‘después de esquiar’, y se utiliza para englobar eventos sociales y el ocio nocturno en el entorno de las estaciones de esquí. Porque si por el día las actividades se centran en lanzarse por la montaña bien equipado, las noches puede ser largas y evasivas. De hecho, fue en los Alpes donde surgió esta práctica, que es tan característica de St. Moritz, uno de los lugares donde el metro cuadrado se cotiza entre los más caros del mundo. En este St. Tropez de invierno la diversión se sirve en bandeja de oro y la tarjeta de crédito no es un problema. Una manera de ver la vida y disfrutar que el esquí comparte con otros dos deportes, también muy practicados en la zona: el polo y el golf.

Tras una jornada de actividad intensa, uno de los locales clásicos para el ‘après-ski’ es Conditorei Hanselmann, especializado en pasteles y helados de café. Hauser Roo Bar es también legendario, con música en directo, y especializado en ‘Glühwein’ (vino caliente). Para cócteles nocturnos, The Cascade Bar. O Devil's Place para tomar un whisky. The Vivai y Diamond discos son dos reyes de la noche. Más allá de las cuatro de la madrugada, pocos locales tienen permiso para abrir. Secondo es uno de ellos.

Sternbar Marguns es uno de los bares de moda. Los DJs, colocados en placas giratorias, llevan a las pistas de esquí las mejores fiestas. Abre tanto en verano como en invierno y va cambiando su estilo y organizando fiestas temáticas. Bajo el sello de Marguns se agrupan varios locales. Se sitúan hasta a 2.278 metros sobre el nivel del mar, y la mayoría de ellos tienen zonas para niños, con tobogán, columpio gigante, castillo hinchable y coches eléctricos. También organizan un festival de jazz. Otro ejemplo de lo que supone vivir el après-ski es el Dracula Club. Lo abrió Gunter Sachs, cara conocida de la jet set en la década de los setenta junto a su mujer Brigitte Bardot. La jet set de este siglo ha cambiado, pero el espíritu de St. Moritz sigue intacto.

Una copa en el teleférico

En la estación de Chantarella, a 2.005 metros de altura, han convertido en bar uno de los teleféricos del funicular de St. Moritz Dorf-Corviglia. Cuando dejó de funcionar se optó por darle una segunda vida. Es un sitio ideal para tomar una copa en la nieve, antes de regresar en el teleférico a la pista de esquiar. Su nombre, Alto bar, viene dado por su ubicación, ideal para observar desde ahí el lago. Además de la copa, son recomendables sus hamburguesas.

Vístete para el ‘après-ski’

El ‘après-ski’ no es solo cuestión de ocio y fiesta. Una parte importante es la vestimenta. En los alrededores de St. Moritz se ubican las mejores firmas y marcas especializadas en ropa invernal. Moncler es una de ellas, con plumíferos ultralight, chaquetas y gabardinas. Louis Vuitton ofrece últimas tendencias y lujo personalizado. Channel también tiene una boutique en St. Moritz. Por supuesto no pueden faltar las relojerías. No podemos olvidar que estamos en Suiza, el país de los mejores relojes. Los Chopard son una buena opción.