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TUI DE

El paraíso de los deportes de invierno

Competición de larga distancia en el valle de la Engadina
‘Tobogganing’ en trineo desde Muottas Muragl
‘Curling’ en el lago St. Moritz
Vuelos en helicóptero sobre el macizo de Bernina
Raquetas de nieve en Muottas Muragl

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Por su estratégica situación, St. Moritz es el destino perfecto para los amantes del deporte de montaña. Aquí nacieron las vacaciones de invierno alpinas.
A finales del verano de 1864 Johannes Badrutt hizo una apuesta que cambiaría el destino de la Engandina. El dueño del Palace Hotel retó a sus huéspedes ingleses a quedarse durante los meses de invierno. Les aseguró que brillaría el sol y podrían disfrutar sentados en la terraza, aun cuando la nieve cubriera los Alpes suizos. Si no, les reembolsaría los costes del viaje. Los ingleses aceptaron la apuesta e inauguraron así el turismo de invierno.

Siglo y medio más tarde, la temporada de nieve está indudablemente marcada por los deportes. St. Moritz cuenta con 350 kilómetros de pistas en toda la región del valle de la Engadina. Aquí son habituales las competiciones internacionales de esquí, el deporte rey de la montaña. En el área de Corviglia se disputan las pruebas deportivas más exigentes del mundo con la presencia de grandes estrellas del esquí como Mikaela Shiffrin, medalla de oro olímpica en eslalon y doble campeona del mundo en la misma modalidad, o Lindsey Vonn, también oro olímpico y doble campeona del mundo.

Más allá de campeonatos profesionales, existen todo tipo de facilidades para practicar el esquí a nivel amateur. El “safari sobre la nieve” es una de las opciones más completas. Se trata de un recorrido para esquiadores no profesionales que pasa por los principales puntos de interés del valle: los lagos de Sils, Silvaplana y St. Moritz y repechos como el Furtschellas o el Corviglia.

Para practicar ski y ‘snowboarding’ hay que ascender a cualquiera de las cumbres de la zona como Piz Nair, Corviglia o Murtèl. Muottas Muragl es el inicio del conocido como “sendero de los filósofos”, Corvatsch posee la pista de nieve iluminada más larga de Europa y desde Piz Nair se hallan los descensos más empinados del valle. En la pista Paradiso de Corviglia, se puede optar por algo más reposado y practicar yoga sobre la nieve.

Desde el momento en que bajan las temperaturas y la primera nevada se asienta, el valle y sus cumbres se convierten en superficies aptas para multitud de actividades, como el ‘tobogganing’. Solo hace falta un trineo (individual o para varias personas) y lanzarse a toda velocidad por las pistas acondicionadas para este descenso. ¿El mejor para ello? El excepcional tramo que va desde Preda a Bergün. Un sinuoso recorrido de seis kilómetros bajo las vías del ferrocarril y los acueductos. La pista se ilumina de noche para los noctámbulos. También hay numerosas laderas apropiadas para trineos e incluso una pista profesional para practicar ‘bobsleigh’. Es la Olympia Bob Run, donde la experiencia va acompañada de un profesional, ya que estos trineos deportivos superan los 100 kilómetros por hora.

Con el agua de los lagos helada, la superficie del valle se convierte en una pista de hielo apta para el patinaje, el hockey o el ‘curling’. Incluso para el ‘snowkite’, una especie de kitesurf que en lugar de tabla de surf utiliza un ‘snowboard’. Badrutt no se equivocaba: en los Alpes suizos, el invierno se disfruta tanto como el verano. Solo hay que cambiar las chanclas por los esquís.

Prueba las raquetas de nieve

Indicado para senderistas y buscadores de rutas difíciles. Se llaman raquetas de nieve a las estructuras de madera, plástico o metal ligero que se colocan en la planta del zapato y permiten andar sobre la nieve y el hielo. Son el mejor aliado para recorrer la Engadina. Facilitan el desplazamiento sobre superficies lisas y resbaladizas, como es el hielo de los lagos. También son muy útiles en las rutas de ascenso o descenso de montañas, ya que evitan el hundimiento en la nieve. Destaca la ruta que parte de la cima Muottas Muragl, a 2.500 metros de altura.

St. Moritz, a vista de pájaro

Una oportunidad única para conocer la Alta Engadina subido a bordo de un helicóptero. Son varias las empresas que ofrecen recorridos por el macizo de Bernina, los glaciares o los acantilados de Bregaglia. Dependiendo de las condiciones climáticas se puede elegir la ruta. Partiendo desde el helipuerto de Samedan, la experiencia tiene una duración de unos 30 minutos y su precio oscila entre los 200 y los 300 CHF, según el trayecto y la duración.

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