Atención Al Cliente 09:00 - 21:00
(Lunes - Viernes)

917 58 28 29
TUI DE

Un Paseo por los Jardines de Tokio

Parque Higashi Gyoen
Hamarikyu onshi teien
Koishikawa korakuen
Jardín Shinjuku Gyoen
Parque Rikugien

Tokio está plagado de perfectos y cuidados jardines en los que parece pararse el tiempo. Recurre a ellos para relajarte entre el ajetreo de la urbe.
Los jardines japoneses no son unos jardines cualquiera. Son un concepto en sí mismos. Diferentes estilos, épocas y tendencias, pero una misma filosofía que apuesta por el refinamiento y por una estética muy cuidada. Un entorno de paz al que acuden los japoneses en cuanto aparecen los primeros rayos de sol. La contemplación de espacios naturales es toda una tradición para la cultura japonesa. Una forma de meditación al alcance de cualquier turista que visite Tokio con tiempo y sin prisas. Estos espacios verdes se esconden entre casas tradicionales y modernos rascacielos.
Situado a tan sólo cinco minutos a pie de la estación de Shinjuku, Shinjuku Gyoen es el parque más grande de Tokio. Cuenta con más de 20.000 árboles. Entre ellos, 1.500 cerezos. Lo más destacable de este vergel es la combinación de jardines ingleses, franceses y japoneses. Otro de los más imponentes es el del Palacio Imperial de Tokio, localizado en el distrito de Chiyoda. Ocupa unas 341 hectáreas incluyendo sus zonas verdes. El jardín Higashi Gyoen forma parte de la zona del palacio abierta al público.
Rodeando una inmensa laguna, Kyu Shibarikyu es un jardín del periodo Edo que se construyó en el siglo XVII ganándole terreno al mar. Anteriormente, incluía una playa de la bahía de Tokio, pero la ampliación de la ciudad hizo que acabara perdiéndose su conexión con el océano. Los jardines pertenecieron a varias familias de samuráis y funcionarios hasta que en el año 1924 fue donado a la ciudad de Tokio. Rikugien también es de la época Edo. Este parque fue creado por el samurai Yanagisawa Yoshiyasu en el siglo XVIII. Su afición a la poesía japonesa 'waka' y a las enseñanzas de Confucio fueron inspiración para la reproducción de 88 escenas de sus poemas favoritos y de la historia de la china antigua. Un estanque, una colina, varios árboles y un jardín tradicional japonés forman este atractivo parque.
Junto al complejo de entretenimiento Tokyo Dome City, en el centro de la ciudad, encontramos uno de los parques más antiguos y mejor conservados de la ciudad, Koishikawa Korakuen. Se trata del primero que imitó un paisaje al estilo tradicional japonés. Cuenta con la reproducción de los lugares más conocidos de Japón, un jardín de estilo chino y una representación del Monte Fuji.
Ya en el periodo Meiji se construyó Kiyosumi Teien, concretamente entre los años 1878-1885. Fue el fundador del grupo Mitsubishi, Yataro Iwasaki, quien adquirió el terreno y mandó hacer el jardín para el disfrute por parte de sus empleados e invitados. Cuenta con 55 enormes rocas procedentes de todo Japón.
Para finalizar el recorrido por los parques tokiotas, no hay que olvidar el parque Hamarikyu Onshi Teien. Fue levantado en la desembocadura del río Sumida, en el siglo XVII y cuenta con un estanque de agua de mar. En el centro del estanque, el largo puente de madera de 118 metros sirve de conexión con la isla Nakajima. Este jardín proporciona un paisaje de contrastes por su cercanía al distrito futurista de Shiodome. En 1952 fue designado como lugar de interés cultural e histórico.

DE MONTAÑA, MAR O TÉ

Los japoneses tratan de reproducir en los jardines sus paisajes naturales, incluyendo en ellos componentes como el agua, una isla, un puente y una casa de té. Utilizan árboles de hoja caduca como el arce, plantas de hoja perenne como el pino negro japonés y otros elementos vegetales como bambú, musgo y helecho. Cada jardín trata de representar un paisaje diferente. De este modo, los Tsukiyama, también conocidos como “jardines de la colina”, son los dedicados a imitar montañas y lagos; los Karesansui nos acercan un mar y unas olas de piedras y grava, y los Chaniwa son los jardines de té.

DE CEREMONIA EN EL JARDÍN

Desde el siglo XIV, la ceremonia del té –la más representativa de la cultura japonesa– se lleva a cabo en sencillas salas construidas en los jardines de estilo Chaniwa, dentro de los parques de Tokio. Un entorno zen idóneo para alcanzar la paz mediante un ritual cargado de elegancia y simbolismo. Una ceremonia completa dura aproximadamente cuatro horas, y en ella se sirven diferentes tipos de té, desde los más ligeros como el 'usucha' hasta los espesos 'koicha'. En la mayoría de las casas de té de los jardines de Tokio, los visitantes pueden presenciar una muestra de este ritual.