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TUI DE

En cada esquina, una leyenda

Ca' Dario, el palacio maldito
Puente del Diablo en la isla de Torcello
Riva degli Schiavoni, donde San Marcos se dirigió al pescador según la leyenda

Sus estrechos callejones y canales han hecho de Venecia el escenario perfecto para la proliferación de numerosos mitos y fábulas.
Una ciudad que emerge de las aguas y logra convertirse en una de las mayores potencias socioeconómicas de la historia tiene algo de mitología. Ha dejado como poso un gran número de mitos, que abarcan desde santos del cristianismo, enigmáticos puentes y palacios e incluso los mismos gondoleros son parte del misterio.
San Marcos, patrón de la ciudad, cuenta con su propia leyenda. Según dicen, un pescador se encontraba una tarde en Riva degli Schiavoni cuando un anciano le pidió que le llevase en su barca hasta la isla de San Giorgio. El pescador, pese a que un temporal asolaba Venecia y la tarea era peligrosa, aceptó. Cuando llegaron, se subió a la barca un joven guerrero, y entonces le pidieron ir hasta San Nicolás, en el Lido. En dicha isla se montó un tercer pasajero. El trayecto de vuelta no fue fácil porque el viento y las olas azotaban con violencia la barca. En ese momento apareció un enorme navío negro, comandado por demonios de todo tipo que buscaban destruir la ciudad. Se alzaron entonces los tres pasajeros, que resultaron ser San Marcos, San Jorge y San Nicolás, y les vencieron realizando la señal de la cruz en el aire. Al concluir, San Marcos se dirigió al pescador y le pidió que se lo contase todo al Dogo, al gran mandatario de la ciudad. Y que si éste no le creía, le enseñase el anillo que le regalaba. El pescador fue recompensado con una pensión vitalicia y con el permiso de vender las tierras de la isla de San Erasmo, el huerto de Venecia.
Sin embargo, no todas las leyendas venecianas están relacionadas con el triunfo del bien sobre el mal. A veces sucede lo contrario, como en el palacio Ca' Dario, que desde su construcción en 1487 y hasta 1993, la mala suerte se ha cebado con todos sus propietarios: desde ruina económica a muertes violentas. Esto le ha hecho ganarse una tétrica fama entre la población de Venecia, quienes jamás habitarían este palacio al que llaman “la casa que mata”.
Existen más casas venecianas en una situación similar. Hay una ubicada en el antiguo gueto judío, de cuenta con su propio fantasma: un antiguo rabino judío del siglo XVI que apareció a mediados de los años 50 apareció. Años después, esa misma figura fue vista junto al púlpito de la Sinagoga del Gueto, quedando todo cubierto de polvo, excepto el lugar exacto donde fue observada esta aparición.
Pese a las férreas creencias católicas de los venecianos, el demonio también tiene hueco en sus leyendas. Incluso Satanás tiene su propio puente (ponte del Diavolo) en la isla de Torcello, un puente sin barandillas donde se dice que el diablo se aparece en forma de gato negro a media noche cada 24 de diciembre. La explicación más lógica es que se llama así por las maldiciones que lanzan los venecianos cada vez que tropiezan con las empinadas y peligrosas escaleras de este puente, donde las probabilidades de caerse son bastante altas.

Denuncias en la Boca del León

La Boca de León era un tipo de buzón distribuido por toda Venecia, incluso en el interior del propio Palacio Ducal, que servía para realizar denuncias anónimas entre 1310 y 1797, en la época del Consejo de los Diez. Este consejo, que operaba de forma secreta pese a que en él participaba el Dogo, se encargaba de salvaguardar la paz en Venecia, así como de contrarrestar espionajes o posibles revueltas. Se basaba en sus propias investigaciones o en las denuncias anteriormente mencionadas. Adquirió una fama oscura por los castigos que provocaba.

Mitos y realidades de los gondoleros

Según cuenta la leyenda veneciana, los gondoleros nacen con los pies palmeados para poder desenvolverse mejor en el agua. Si esta leyenda resulta increíble, prueba a fijarte en su forma de caminar una vez fuera de los canales. Dada la posición que mantienen durante su jornada laboral, con la pierna derecha colocada de un modo antinatural, la mayoría de los gondoleros más curtidos poseen una curiosa cojera que ayudará a identificar quiénes son los conductores de góndolas más veteranos.