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TUI DE

El paraíso de los golosos

Buchteln vienés
Dulces en el escaparate de Demel
Pastelería Demel
Hotel Sacher
Tarta sacher

alex.ch via Visual hunt / CC BY-SA pollobarca2 via Visualhunt / CC BY-SA

La boca se hace agua en el escaparate de cada pastelería. Bienvenidos a Viena, una de las capitales más dulces de Europa.
Elegantes cafeterías y pastelerías aparecen a cada paso por el casco histórico y riquísimos dulces tientan a través del cristal. Hay uno que destaca por encima de todos: la tarta Sacher. Este pastel se compone de dos capas de bizcocho de chocolate unidas con mermelada de frambuesa o albaricoque y recubiertas con chocolate negro glaseado. Suele servirse con crema chantilly, la compañera perfecta para esta tarta que tiene hasta su propio día nacional, el 5 de diciembre. Tan famosa como controvertida, lleva el nombre de la familia que la creó.
El primero en acuñar la receta fue el inexperto pastelero Franz Sacher, en el año 1832. Era apenas un adolescente cuando inventó la receta que sorprendió al príncipe Metternich y sus invitados. Años más tarde, su hijo llevó esta receta a la pastelería Demel, que comenzó a comercializarla con mucho éxito. La emperatriz Sissi acudía a este lugar cada tarde en una dorada carroza para deleitarse con el sabor del pastel. Ante esta situación, la familia Sacher y su séquito de abogados emprendieron un largo proceso judicial que acabó dándoles la razón en las tribunales. Finalmente dictaminaron que la tarta del Hotel Sacher estaría catalogada como 'Original Sacher Torte' y la de Demel, 'Eduard Sacher-Torte'.
La señorial pastelería Demel, en el número 14 de la céntrica Kohlmarkt, supo reponerse y se mantuvo como la pastelería de la corte de los Habsburgo. Todavía hoy es considerado uno de los mejores cafés de la ciudad. Siguiendo una tradición de más de doscientos años, en Demel sólo trabajan mujeres. Además de los sabores, cuidan mucho su apariencia. Decoran sus escaparates con dulces y pasteles colocados de forma artística, donde destaca el color violáceo de sus famosas violetas azucaradas.
A menos de cinco minutos a pie, en la parte baja del Palais Ferstel, se encuentra el Café Central. Esta experta pastelería ha cumplido los deseos más golosos de personajes tan ilustres como Sigmund Freud, León Trotski o Arthur Schnitzler desde 1876. Es uno de los más concurridos a día de hoy y tan sólo cerró sus puertas –de forma obligada– durante la Segunda Guerra Mundial. Muy cerca de la Stephansplatz, el corazón de Viena, se encuentra el Café Hawelka, célebre por el olor a ‘buchteln’ que desprende su local. Son unos pequeños ‘brioches’ hechos con levadura y rellenos de mermelada de ciruela que atraían a sus mesas a artistas y bohemios, como el artista austriaco Friedensreich Hundertwasser. Leopold Hawelka, su fundador, murió en el 2011 a los 100 años de edad. Había pasado los últimos sesenta entre cafés y artistas.
Más allá de la Ringstrasse también hay excelentes lugares donde satisfacer los instintos más glotones. El Café Sperl ha sabido fidelizar a su clientela gracias a su repostería y su ambientación de época, con sofás rojos aterciopelados y muebles de madera oscura. En este lugar, abierto en 1880, se han grabado escenas de películas como 'Antes de amanecer', protagonizada por Ethan Hawke y Julie Delpy. Junto al Palacio Schönbrunn, el Café Dommayer destaca por ser uno de los más auténticos para degustar las delicias vienesas, como demuestran su clientela local o el escaso inglés que hablan sus camareros. Hace años, Johann Strauss tocaba aquí sus piezas musicales.
Esta es tan solo una pequeña selección, pero el tradicional café vienés te sorprenderá en cada esquina de la ciudad, así que sigue nuestro consejo: deja siempre sitio para el postre.

De pastelería a hotel de lujo

Todo comenzó con el éxito de la tarta Sacher. Aunque el autor de la receta es Franz Sacher, fue su hijo Eduard quien comenzó a cimentar las bases del éxito, comprando un palacio ubicado justo detrás de la Ópera de Viena. Allí abrieron la tienda de repostería que, con el paso del tiempo, acabó convirtiéndose en el lujoso Hotel Sacher de cinco estrellas, donde una habitación doble tiene un precio próximo a los 500€. Compite con el Hotel Imperial y el Hotel Das Triest en el afán de alojar en sus suites a las ‘celebrities’.

La tarta favorita de Freud

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis e ilustre vecino de Viena, era un acérrimo fanático de la tarta Sacher. Freud, que vivió en la ciudad desde los tres años hasta 1938, cuando huyó de los horrores de la guerra un año antes de morir, degustaba este pastel símbolo de la ciudad en el Hotel Sacher, donde nació la receta original.

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